domingo, 18 de septiembre de 2011

1) Inmortal - Mar Cullen Wayland


Participante I - Concurso Af-Twi
TÍTULO: Inmortal
AUTORA: Marie Cullen Wayland
SUMMARY: Cuando una persona amada muere, si lo recuerdas en tu mente y en tu corazón, nunca dejara de existir. Siempre seguirá viva. Y estará contigo, porque estará viva por tu amor. Seguirá inmortal…
ACLARACION (de la autora): Los personajes son de la señora Stephenie Meyer, la trama es mía como los personajes nuevos. NO al plagio. Se ORIGINAL. Y no te quedes viendo P.D: Te Amo a las dos de la madrugada, veas Remember Me al día siguiente y leas un fic de Edward&Bella, si no, te saldrá esta locura.
.
.
I'm so tired of being here
Suppressed by all my childish fears
And if you have to leave
I wish that you would just leave
Cause your presence still lingers here
And it won't leave me alone

(NO SOPORTO ESTAR ASI,
SUFRIENDO POR MI TEMOR INFANTIL
SI TE DEBES IR, VETE SIN NADA QUE DECIR
TU VOZ PERMANECE AQUI EN UN TERRIBLE DOLOR
QUE NO PUEDE SANAR
SE SIENTE TAN REAL
HAY TANTO QUE EL TIEMPO NO BORRARA)
.
El ligero chapoteo del agua era el único sonido en la habitación. Bella volvió a suspirar y se encogió más en la tina, saco una mano y recargo el codo en el filo de la bañera y descanso la palma en su frente, sus ojos estaban rojos e hinchados.
Edward la miraba desde el marco de la puerta, recargado despreocupadamente, tenía las manos en los bolsillos del pantalón. La veía con tristeza y dolor.
Bella suspiró fuertemente y cerró los ojos, las lágrimas volvieron a salir sin que ella pudiera hacer nada para evitarlo.
- Llevas dos horas ahí… Algún día tendrás que salir- le recordó él.
- Algún día- repitió ella, tristemente- Esto…- suspiro- Esto es difícil.
- Lo sé… Pero tienes que ser fuerte… él te necesita.
Ella asintió con la cabeza y salió de la bañera, se secó con lentitud, él la observaba con amor y dolor. Se enfundo en una batita blanca y pasó a su lado, fue al dormitorio y escogió la ropa para ese día. Ese día era especial… Ella regresaba a trabajar después de un año.
- Qué difícil, ¿Eh?- bromeó Edward.
- Tal vez… No lo creo- replico ella, con un atisbo de sonrisa en los labios.
- No me gusta verte triste- exclamó él cuando Bella se terminaba por poner los zapatos.
- Lo sé… Pero es que es difícil- Repitió sus palabras.
Edward suspiro y se movió para que Bella pasara, su madre estaba en la sala, cuando vio a Bella entrar en ella se paró.
- Que tengas un buen comienzo, mi amor- le beso la mejilla y la abrazo cálidamente.
- Gracias, mamá… Por favor, llámame si pasa algo… Cuídalo mucho.
- Como mi vida- le sonrió, Bella asintió y camino a la puerta, miró a su madre y luego a él. Le mando un beso con la mano y sonrió cuando una sonrisa apareció en sus labios. Agarró su bolso y sus llaves, y cerró la puerta ligeramente.
Empezó a caminar cuando se topó con la señora Flor.
- ¡Querida Bella!- exclamo la anciana.
- Señora Flor- saludo cortésmente.
- ¿Cómo estás?
- Bien, muchas gracias.
- Me alegro… Lamento mucho tu perdida. Ha pasado un año… ¿Cómo te encuentras?
- Bien… Gracias. Lo siento, me tengo que ir a trabajar… Nos vemos en la noche- el nudo en la garganta amenazaba con salir en cualquier instante si no se iba de ahí.
- Claro, adiós.- la viejita se fue tranquilamente mientras ella corría al elevador, las lágrimas otra vez le impedían ver.
- Esa viejita siempre me pareció muy impertinente- comentó Edward mientras bajaban al lobby. La risa temblorosa de ella llenó el lugar.
- Ni cuando niños te gustaba.
Ella estaba sentada en la última mesa del salón, sola, era la hora de receso. Se acaba de mudar su familia y ella aún no tenía amigos.
- Hola- un chico de cabellos cobres estaba en la puerta del salón, mirándola con ojos entrecerrados.
- Hola- saludó Bella tímidamente.
- Me llamó Edward Cullen- el chico se acercó a ella y se sentó en frente.
- Isabella Swan… Pero desde que tengo memoria me llaman Bella.
- Bella…- repitió él- Lindo nombre.
- Gracias- se sonrojo.
- Eres nueva, ¿Eh?
- Sip… Mi familia se acaba de mudar de Nuevo México.
- Yo he vivido aquí desde que tengo memoria. ¿Cuántos años tienes?
- 8… ¿Y tú?
- 9, los acabo de cumplir el 21 de Junio.
- Felicidades- ella sonrió. Él la admiro.
- Eres bonita- él sonrió más cuando su carita de ella se volvió roja.
- Gr-gracias…- tartamudeó.
- ¿Quieres?- Edward le ofreció unas galletas, ella tomo una con timidez, pero le sonrió.
Durante todo el receso pasaron hablando sobre ellos, conociéndose. Edward pensaba que ella era linda, y Bella pensaba que él era agradable. Cuando toco la campana, ellos siguieron hablando hasta que la profesora y los otros alumnos llegaron y la Señora Flor les llamó la atención.
- Edward, Isabella, ¿Serían tan ambles de dejar de hablar y ponerme atención? Ya después tendrán tiempo para conocerse- y los demás compañeros rieron disimuladamente, mientras ellos dos se sonrojaban y le ponían atención a la maestra.
- Esta maestra es muy imprudente-le susurró Edward a Bella, haciendo que está se llevara su mano a la boca para acallar las risitas- Te ves bonita cuando ríes… Hazlo más seguido.
- Gracias- ella se volvió a sonrojar.
- Entonces…- empezó él, como si nada, se acercó a Bella y le extendió la mano- ¿Amigos?
- Amigos- ella se la tomo y las movió, los dos se sonrieron con complicidad.
Bella salió del elevador y pasó rápidamente el lobby, sonrió cuando el conserje le abrió la puerta, subió a su coche y lo encendió. Tranquilamente salió y se tomó su tiempo para llegar al trabajo, pero en cuanto llego al estacionamiento de la empresa, se detuvo y se congelo en el asiento.
- No puedo hacerlo- murmuró aterrada, bajando la cabeza.
- Sí puedes, Bella, tú siempre puedes- la reconfortó él, acercó la mano a su cara, pero en el último momento la alejo. Ella sonrió tristemente ante ese gesto, suspiro y levanto la cabeza.
- Sí… Siempre puedo.
Salió del auto con firmeza, pero cuando estuvo frente a la puerta de la empresa, su firmeza flaqueó un poco.
- Yo puedo… Siempre puedo- musito para sí misma, entró y caminó, la recepcionista, Sharon, se sorprendió al verla ahí.
- ¡Bella!- exclamó. Se levantó y rodeó el escritorio para abrazarla.
- Hola, Sharon- saludó tímidamente.
- ¿Cómo estás?- Sharon se separó de Bella y la miró con los ojos tristes.
- Estoy bien, Sharon… Un poco cansada, pero lista para volver al trabajo- fingió entusiasmo, Sharon la miró y asintió, Bella le sonrió y camino con ella al escritorio.
- Si necesitas algo, llámame.
- Claro, Sharon, gracias- Bella camino a los ascensores y subió a su piso.
- Esa chica siempre me cayó bien, era buena… Aunque un poco chismosa.- Edward se recargo en la pared frente a ella del reducido espacio.
- Sharon es buena amiga, aunque sé que estuvo enamorada de ti…
- Tú siempre fuiste la única- él se intentó acercar, pero la puerta del elevador se abrió y Bella suspirando, dejo el elevador, camino por el pasillo, varios compañeros la saludaban sorprendidos.
- Serás el chisme del año- murmuró Edward cerca de ella, Bella sonrió y bajo la mirada.- Nunca la bajes, Bells… Este trabajo es duro… Tú puedes.
- Lo sé- susurró, levantando a mirada y la barbilla, se tropezó con su jefe, Jacob Black.
- ¡Bella!- exclamo el hombre de 40 años.
- Señor Black, buenos días.
- Pensé que regresaría hasta dentro de dos meses más.
- Necesitaba regresar ya…- Bella sonrió- Es decir, era hora de volver a trabajar.
- Claro- Jacob sonrió incomodo- Entonces póngase a trabajar, Señora Swan.
- Señora Swan- musito ella- Señora Cullen, por favor, Jake.
- Bella… Bueno, como gustes- Jake sonrió- Tenemos junta dentro de hora y media. Hay un nuevo caso que me gustaría participases.
- Gracias, Jake- Bella siguió su camino hasta su oficina, pasando por la de…Edward.
- No han cambiado nada… ¡Vaya!- exclamo Edward, pasando por su oficina.
- Que querías… Ha pasado un año… Es difícil encontrar un nuevo socio.- murmuro ella.
- Casi un año… No lo puedo creer…
- ¿No dirás nada de Jake?- pregunto cuando llegó a su oficina y se dejó caer en la silla.
- Fue mi mejor amigo… Solo diré que él te cuidará… Te entenderá porque estuvo en las mismas.
Bella asintió y miro su escritorio, habían muchos papeles, casos, carpetas… movió un poco y miró las fotos que tenía ahí… Vio la que le parecía la más bella.
- Me duele, Edward- confesó con lágrimas en los ojos, agarrando la foto.
En ella, estaban ella y él, sonriéndose y abrazándose. Tenían diecisiete años y empezaban su relación.
Tenían nueve años de conocerse, los sentimientos de ambos era distintos, Bella quería a Edward de otra manera y Edward la amaba. Desde el primer momento lo supo.
- Bella, llevas dos horas ahí… Sal ya, nena- le dijo Edward, parado en la puerta del baño, Bella había sido humillada frente a Jessica Stanley por Mike Newton. Por una estupidez.
- No volveré a salir de aquí nunca…- sollozo ella.
- Bells… Tú eres fuerte, venga, sal de ahí… El pendejo de Mike ya recibió su merecido.
Silencio… Ruidos…
- ¿Qué hiciste, Edward?- pregunto ella con la voz más calmada.
- Solo unos cuantos golpes en el entrenamiento, nada importante.- respondió como si nada.
- ¡¿Qué?!- grito Bella, abriendo la puerta de golpe.-¡Edward, te pueden expulsar por eso!
- ¡Hey! Nadie humilla a mi chica.
En el mismo instante en que dijo eso, se arrepintió, la mirada de Bella cambio, ya no era llorosa, si no sorprendida.
- ¿Tú chica?
- Eso es lo que eres, Bells… Mi chica- la atrajo a su cuerpo, tomándola por la cintura y enterrando la cabeza en su cuello.
- Edward…- susurro ella.
- Me enamore de ti desde el primer momento en que te vi, Bella… Y sé que tu sientes lo mismo… Me lo dicen tus ojos.
Bella se quedó mirando a ese joven que siempre lo considero más que su amigo, lo quería de diferente manera que como quería a su padre o a su hermano, Emmett. No sabía cómo decirle a Edward sus sentimientos, ya que ella tenía claro que él no sentía los mismo que ella. Pero esa confesión la había dejado con guardia baja…
- Yo… Desde niños… Me gustaste… Sabía que mi amor por ti era diferente, no era de la misma manera que lo que siento por Em o por mi padre… Es diferente. Y magnifico.
Edward la miro emocionado… Lo quería como él a ella… En verdad, nunca lo quiso como un mejor amigo… Lo vio como un hombre, y eso le alegraba… Siempre pensó que Bella lo veía como un hermano más…. Le alegraba saber que no era así.
- Te quiero, Bella- musito él.
- Te quiero, Edward- susurro ella.
Y por primera vez, se besaron, con amor y lentitud, saboreándose y conociéndose… Disfrutando del momento y sellando su amor.
Nadie sospechaba, inclusive Edward, que él se tendría que ir una semana después a Londres.
- Cuando te fuiste, me creí morir… No solo te ibas tú, sino que se iba Jazz, mi hermano de travesuras y dejaban a Alice como muerta, llevándose a su Jazz.- confeso Bella, dejando la foto en su lugar y enjugándose las lágrimas.
- Créeme, que yo me sentí peor. Cuando creí que por fin te tenía… Me tenía que ir… Dejándote sola, me sentí muy mal.
- Me dejaste sola después.- le reprocho.
- Bella-se acercó a ella, se quedó atrás de su amor- Siempre me tienes aquí, nunca te dejare… Estoy contigo.
- No, no los estas- las lágrimas le empañaron la vista, cerró los ojos y puso su cabeza en las manos, descansando los codos en el escritorio- Si estuvieras aquí conmigo, me tocarías, me abrazarías y me dirías que todo estaría bien… Estarías con nosotros.
- Sabes que estoy con ustedes- su voz fue desapareciendo, Bella alzó la cabeza justo cuando se abría la puerta del despacho y Jacob entraba en ella.
- ¿Estás bien?- le pregunto su jefe, con el ceño fruncido.
- Sí- se secó las lágrimas rápidamente y se paró- ¿Qué pasa?
- Estem, aquí tienes el caso en el que quiero que participes- entro en la habitación, le dejo la carpeta amarilla en la mano extendida de ella.
- Le daré un repaso y te dire en la junta.
- Gracias, y… Bella- camino a la puerta y se detuvo en ella, miro a Bella por el hombro- Tranquila… Y bienvenida.
Ella sonrió y Jacob cerró la puerta se volvió a dejar caer en la silla y tomo la carpeta.
Estuvo leyendo el caso unos minutos, hasta que encontró el asunto de la denuncia.
- Un asesinato- murmuro con la voz rota- El chofer contrario iba borracho, chocó contra el auto denunciante, el conductor sobrio murió en el acto, su esposa que iba en el asiento trasero está en coma y sus hijos, una pequeña de dos años y uno de 19, salieron ilesos, el chico pone la denuncia contra el conductor ebrio.
- Una tragedia- comento él, mirando el documento por sobre su cabeza.
- Exacto…- suspiro- Tomaré el caso… La muerte del hombre no quedara impugne ante la ley.
- No lo tomes personal.
- Será personal, Edward… Déjame al menos vengarme así.
- La venganza no es buena, Belli- Bells.
Alice trataba de ver por el hombro de Bella el papel que está sostenía, tenía la boca entreabierta y la mirada perdida, tomo bruscamente el papel de la mano de su prima y leyó rápidamente el contenido.
- ¿Qué significa esto?- pregunto consternada, sin entender completamente lo que el papel decía.
- Significa- empezó Bella, encontrando la voz, carraspeo y volvió a hablar- Significa que me aceptaron en el Bufete Carper Black.  El mejor bufete de todo N.Y.
- ¡Bella!- grito Alice feliz, abrazo a su prima y le dio vueltas. La otra reacciono y empezó a saltar igual de emocionada que su pequeña Alice.
- ¡Entre, entre, Alice! ¡Trabajare con los mejores abogados de todo N.Y!
A la semana siguiente, empezó con su trabajo, su jefe, Jacob Black, se sorprendió del trabajo de la chica de 24 años, y la subió de puesto. Todos en el bufete admiraban a la chica Swan, se había graduado con excelencia en Harvard y a menos de dos meses ya tenía trabajo en el mejor bufete. Era un orgullo, en el año que llevaba trabajando ahí, siempre ganaba un caso. Era, sin duda alguna, la mejor abogada de Carper Black.
Un día, Bella tenía las manos llenas e iba leyendo un caso nuevo, saludaba a todos y sonreía pero sus colegas no la paraban, como otros días, ya que la veían muy ocupada, y no querían provocarla. Estaba a dos oficinas de la suya cuando chocó contra alguien y todas las carpetas volaron, Bella bufo furiosa y se agacho para recoger todo, una mano blanca le ayudo, ella no lo reconoció en ese instante.
- ¡¡Podrías tener más cuidado, estúpido!!- le grito, recogiendo todavía los papeles.
- ¡¡Tú también podrías fijarte por donde vas!!- él también le respondió gritando.
- ¡Mira, pedazo de…!- se interrumpió al pararse y verlo de frente, todo el enojo se esfumo y él estuvo igual que ella.-… ¿Edward Cullen?- musito confundida.
- ¿Isabella Swan?- pregunto Edward, igual que ella.
- No me gusta que me digan Isabella.- respondió por inercia. No le gustaba que le dijeran así.
- No has cambiado, Bells- él sonrió encantador, entonces, ella se aventó a sus brazos y él la recibió feliz. Algunas personas que se detuvieron para ver la escena de furia de Bella Swan, abrieron la boca al tiempo al ver la muestra de cariño.
- ¿Pero desde cuando estas en N.Y?- pregunto Bella, después de unos momentos de estar abrazados fuertemente, se separó de él y lo miro a los ojos interrogante.
- Exactamente una semana, intente buscarte por todos lados… Pero parecía que te habías esfumado… Llevo dos meses en este bufete pero por razones de empresas- hizo una mueca que hizo a Bella reír- tuve que permanecer en Londres, apenas hace una semana entré a trabajar. Te busque y busque y en donde menos te pensaba buscar, te apareces.
- ¿Eres el nuevo socio del bufete?- Bella no salía de su asombro al verlo, pero el verlo ahí con ella… le parecía un sueño.
- Así es…- la voz de Jacob Black interrumpió la respuesta de Cullen, Jacob apareció de repente y se puso a un lado de él, le paso un brazo por los hombros- Señorita Swan, le presento al nuevo socio, Edward Cullen, el mejor abogado de Londres… y mi mejor amigo- añadió.
- El papá de Jake es un buen colega de mi papá, nos conocemos desde hace años y él es mi padrino- aclaro Edward, al ver la cara de Bella.
- ¿En serio?- pregunto ella, consternada.
- Aunque usted no lo crea. Cuando me entere que Edward se venía a N.Y, le ofrecí un puesto en mi bufete. Necesitaba al mejor abogado después de usted, por supuesto Bella- ella sonrió ante eso- y Edward es uno de los mejores abogados de Londres.
- Hay mucho de qué hablar, Bells...- añadió Edward, viéndola intensamente, Jacob se dio cuenta de la mirada de su ahijado y él sonrió, puesto que Bella se sonrojo- ¿Te parece si vamos a cenar hoy?
- Yo… estem…- titubeo ella- Sí, claro.
- Ok, ¿Pasó por ti a las ocho?
- Las ocho está bien… que mi secretaria te de mi dirección y mi número de celular.
- Muy profesional que te has convertido, Bella- comento Edward, se despidió de Jacob, le dio las carpetas a Bella y un beso en la mejilla.- Nos vemos en la noche- susurró en su oído.
Edward se fue y Bella se quedó boquiabierta, Jacob rió ante la expresión de su mejor abogada.
- Cierra la boca, Bella. Se meten moscas- advirtió su jefe, ella inmediatamente llevo su mano a su mandíbula y la cerró, asintió  y camino a su despacho.
Se dejó caer en su silla y suspiro.
Él volvió.
- Aún recuerdo cuando fui por ti esa primera noche, recuerdo cuando te dije mis sentimientos y tú me miraste como si tuviera tres cabezas- comento alegre Edward, tratando de cambiar de tema y que Bella se distrajese.
- Creía que era un sueño… O una broma de muy mal gusto.
- Sabes que nunca haría bromas contra ti.- su voz volvió a desaparecer cuando entro su secretaria Bree y la miro con los ojos borrosos.
- ¡Bella!- grito está, corriendo a su encuentro, ella se paró y recibió a Bree, feliz.
- ¡Bree!- exclamo.
- Pensé que tardarías en llegar unos meses más…- la chica se separó de su jefa y la miro con lágrimas en sus ojos azules- ¿Cómo estás? ¿Cómo esta él?
- Bien… Muy bien gracias a Dios… De hecho se quedó con mi mamá.
- Me alegro…- la mirada de Bree se volvió interrogativa- ¿Cómo te ha ido el año, Bella?
Ella se quedó un momento callada… el dolor volvía, y esta vez más fuerte… Hasta ese momento se dio cuenta de ello, estaba a unas oficinas de la de él… Cerca pero a la vez lejos de Edward.
- Supongo que bien… Le echó ganas.- contesto después de un momento, su secretaria asintió y le dijo los pendientes de ese día.
- La junta es en diez minutos, mejor ve yendo, es en la sala de siempre.- termino con dolor.
- ¿La de siempre?- repitió Bella, aterrada. No podía volver a entrar en esa sala… No lo soportaría.
- Lo siento, Bella.
Ella asintió y su secretaria salió de su oficina, se volvió a dejar caer en la silla y tomo aire.
- No puedo hacerlo- sollozo.
- Claro que puedes- le consoló él.
- No, no puedo.
- Bella, tú eres fuerte, sabes que puedes hacerlo… Siempre puedes.
- Te necesito- dijo desesperada, él negó con la cabeza, impotente, ella tomó rápidamente su celular y marcó su número. Cerró los ojos al oír su voz.
Hola, soy Edward Cullen, en este momento no estoy en casa… Deja tu mensaje después del tono… Pero si eres Bella Swan, confía en mí, mi amor… Tú puedes. Sabes dónde estoy.
Bella sollozo cuando termino el mensaje y se escuchó el “Bip”. Sin pensarlo, hablo:
- Edward, te necesito… Por favor… Vuelve.
Ese mensaje lo había puesto él cuando salieron por cuarta vez. Volvían a su relación pero ella se sentía inferior, sentía medo a volver a perderlo y no se quería volver a enamorar fuertemente de él. Pero eso era indiscutible, ya que estaba totalmente enamorada de Edward.
- Tienes 5 minutos para ir a la junta, Bella- le dijo calmadamente Edward- Tú puedes hacerlo…. Vamos.
Ella asintió y respiro hasta que sus pulmones ardieron. Se secó las lágrimas y se paró, camino decidida a la puerta y así fue hasta la puerta de la sala de juntas, pero en el momento en que iba a abrir la puerta, su mano quedó congelada en el picaporte cuando una ola de recuerdos la golpeó.
Su sonrisa, su risa, sus miradas de complicidad, cuando la beso en medio de todo el pasillo, cuando grito a todos que la amaba y que nunca más la iba a abandonar, cuando le hizo el amor por primera vez en el apartamento de él, cuando ella se fue a vivir con él, cuando lo volvieron a hacer pero esta vez de reconciliación en esa oficina en la que iba a entrar, cuando él le pidió matrimonio…
Llevaban un año juntos, Bella llevaba tres meses que se mudó al departamento de Edward, los dos estaban de acuerdo y estaban seguros en que ahora estarían juntos por siempre.
Edward estaba sentado en la sala, esperando que Bella se terminara de arreglar para ir a cenar, esa noche él le pediría matrimonio. Los nervios lo azotaban, y no podía estar tranquilo
- Lista, lo siento, mi amor- Bella entró en la sala y Edward se quedó boquiabierto al verla, su vestido era rojo pasión, palabra de honor que le llegaba arriba de las rodillas, con zapatillas de tacón en aguja, con un listón que se amarraba hasta la mitad de la pantorrilla.
Edward se quedó callado, contemplando la belleza de Bella. Suspiró y se paró, fue hasta ella y le dio un beso en los labios.
- No importa, te ves hermosa- ella sonrió ante eso y le robo un beso. Después Edward la tomo de la mano y las entrelazo- ¿Nos vamos?
Bella asintió y caminaron juntos  a la puerta.
Tuvieron una amena cena, pero Edward estaba muy nervioso. Y Bella lo notaba.
- ¿Qué te pasa?- pregunto cuando él volvió a ver la puerta- ¿Esperas a alguien?
- ¡No!- técnicamente grito.
- Ok- susurró ella, mordiendo su labio inferior.
- Lo siento, Bella…- él suspiro, derrotado, los nervios le carcomían. No sabía cuál sería su respuesta, ni como reaccionaria después de 7 años de haber desaparecido se su vida y con un año de relación.
Pero él estaba totalmente firme en querer pasar el resto de sus vidas con Bella. Ella le hacía sonreír, le hacía ver la manera positiva de la vida, con elle el tiempo no tenían sentido. Era su luz en un túnel de oscuridad. Y no podría vivir sin ella. Era su palanca para vivir, su fuerza para seguir cada día. Ella era la razón por la que se despertaba, por la que quería ser mejor persona.
- Bella- empezó Edward, tomó su copa y le do un largo trago, luego se paró y se arrodillo frente a una desconcertada Bella.- Eres la mujer de mi vida, he estado enamorado de ti desde niños, eres mi mejor amiga y la única que me entiende. Me sentí el ser más feliz de la tierra, cuando hace siete años tú aceptaste ser mi novia. Me sentí morir cuando supe que me tendría que ir, dejándote sola… Me sentí vivo cuando te volví a ver hace un año en el bufete. Me siento el ser más feliz de la faz de la tierra, el más afortunado por tenerte conmigo… Isabella Swan, prometo amarte y respetarte por el resto de los días de mi existencia…- sacó una pequeña cajita de terciopelo azul y lo abrió, Bella tuvo que taparse la boca con una mano para no gritar. Ante ella, un anillo de compromiso con un diamante en forma de media luna azul zafiro.- ¿Te casarías conmigo?
Bella estuvo unos momentos callada, solamente viendo el anillo. Sus ojos chocolates se llenaron de lágrimas, vio a Edward aun con la mano en la boca.
- Acepto- susurró, Edward dejo salir todo el aire que había contenido, sonrió y le puso el anillo en su dedo anular, luego se paró y paró a Bella, la agarró de la cintura y enterró su cabeza en el cuello, las lágrimas cayeron de las mejillas sonrojadas de ella. Bella enterró su cabeza en el pecho de Edward pero él se la levanto y le dio un beso en los labios, los demás clientes que habían estado viendo la escena, estallaron en aplausos.
Ellos se siguieron besando con amor ante el nuevo paso que iban a dar. Juntos.
Un sollozo escapó de sus labios y la puerta fue abierta por Jacob. Él la miro con comprensión, de los ojos de Bella las lágrimas caían como cascada.
- Bella- murmuro su jefe.
- Lo siento, no puedo- lloró ella, alejándose de la puerta, Jacob intento seguirla pero ella elevo una mano- Lo siento, y echó a correr a su despacho, llegó y tomó su bolso, salió azotando la puerta. Nadie intento detenerla cuando ella salió corriendo, llorando del edificio.
- ¡Bella!- grito Edward, pero ella siguió corriendo. Llegó a su auto y en cuanto subió lo prendió, apenas cerró la perta y ya estaba fuera del estacionamiento.
No sabía a dónde ir, solo sabía que se tenía que ir rápidamente de ahí. Corrió por las calles, hasta que se estaciono, quince minutos después en el apartamento de él.
El portero solo la saludó cuando subió al piso. Aún tenía las llaves, no fue difícil entrar.
Cerró la puerta lentamente, viendo el apartamento que alguna vez fue de ellos. Las cosas seguían igual, no había nada de diferente, tal vez un poco de polvo. Y un poco de humedad, pero nada más. Dejo el bolso en la mesa de la puerta y camino, tocando todo a su paso.
Sus sollozos eran el único ruido en el apartamento. Veía cada una de las fotografías, recordando todos esos momentos con Edward.
- ¿Por qué?- lloró, dejando caer en la cama, y enterrando la cabeza en la almohada de él.- ¿Por qué, por qué?
- No lo sé…- susurró él, desde la puerta, viéndola con dolor.
- Te necesito.
- Sabes dónde estoy- su voz volvió a desaparecer, y su celular sonó, Bella se levantó y corrió a buscarlo.
Teniendo la esperanza de que era él, contesto ansiosa.
- ¿Hola?
- ¿Bella?- la voz de su madre la bajo de su nube, y ella pudo ver la realidad- Bella, ¿Dónde estás? Jacob me llamó muy preocupado… Hija, Anthony está muy inquieto. Dime dónde estás. ¿Estás bien?
- No sé- exploto, volviendo a llorar- ¡No sé, no sé nada! ¡Solo sé que no puedo con esto, es demasiado para mí!
Cerró el teléfono de golpe y se dejó caer en el suelo.
- Sabes dónde estoy- escuchó.
Se levantó y corrió a la puerta, escuchó su celular sonar nuevamente, pero ella lo apagó, y volvió a subir a su automóvil rápidamente.
Llegó al lugar dónde sabía encontraría paz.
Camino viendo todo a su alrededor. Cuando estuvo frente a ella, se dejó caer y lloró todo lo que no pudo llorar desde hace nueve meses.
- ¿Por qué?- grito, acercó una mano a la lápida y acarició las letras.
Descanse en paz.
Edward Anthony Cullen
1985 – 2011.
Querido hijo, hermano, amigo y esposo.
La vida corto de pronto una vida donde siempre estarás en nuestros corazones.
Bella volvió a sollozar más fuerte, se acostó en la tumba de su amado esposo, como si así estuviera con él. Cerró los ojos.
- ¿Por qué te fuiste?- lloró.
- Nunca me iré. Lo sabes.
- No te puedo tocar, no te puedo abrazar… Me dejaste sola… Con nuestro hijo… Nos dejaste solos…
- Estoy contigo- susurró, acostándose a su lado, pero sin tocarla.
- Solo en mi mente.- abrió los ojos para encontrarse con el Edward de su imaginación.
- Aunque ya no esté aquí en vida, estoy contigo aquí- señalo su corazón- En tu corazón. Vivo.
Bella estaba feliz de haber sido nombrada socia del bufete, se había casado con Edward por el civil hace un mes, fue una ceremonia tranquila.
Iban a ver a su prima, Alice, para empezar a planear la boda religiosa. Alice y Jasper tenían medio año de haberse casado, y Alice tenía 5 meses de embarazo.
Ella vio el coche de Edward en la entrada, entró corriendo, pues estaba lloviendo mucho. Beso a su esposo en los labios y esté arrancó.
- Bueno, señora Cullen, socia de Carper Black- dijo con orgullo Edward.
- ¿Sí, dígame, señor Cullen?
- ¿Lista para ir a ver a su pesadilla convertida en enana?
- No le digas enana a Alice… es mi pequeña duende.- añadió divertida-
- Pequeña duende, es mejor pequeña pesadilla- aclaro entre risas.
- ¡Hey!- le dio un pequeño golpe en el hombro, haciendo que él riera más- ¡Es mi prima!
- Lo siento, mi amor…- le robo un beso y ella se quedó callada.
Edward se echó a reír y siguió manejando, Bella también rió, pero negó con la cabeza.
- Ya sabes cómo callarme, ¿Eh?- le reclamo.
- Siempre lo he sabido…- volteó ligeramente la cabeza ara verla- Amor te conozco desde niños, sería obvio el saber todo de…
- ¡¡Edward, cuidado!!- grito aterrada Bella, mirando al frente una minivan venía hacía ellos a toda velocidad, Edward dio un volantázo y el coche salió volando de la carretera.
Bella solo sintió que dio muchas vueltas y golpes, cerró los ojos y grito, Edward trataba de sujetarla y sujetarse, peor eran muchas vueltas, los vidrios se rompieron y explotaron a su alrededor, las puertas se hicieron más pequeñas y Bella empezaba a sentir golpes en todo el cuerpo. Era demasiado para ella.

Un dolor agudo en el brazo la trago a la realidad, escuchó su nombre a lo lejos. Abrió los ojos y lo primero que vio fueron vidrios rotos, la cabeza le pitaba, trato de moverse pero no pudo.
- Bella- escuchó el débil susurro.
- ¿Edward?- esta vez reconoció su voz.
- Bella… ¿Estás bien?
- Eso creó.
- ¿Te puedes mover?
- No sé…- trato de quitarse el cinturón y cayo dando un golpe seco- Estamos de cabeza- dijo lo obvio.
- Lo sé- en ese momento, un olor llegó a sus fosas nasales.
- Sangre… Huele a sangre- declaro, tuvo que volver a cerrar los ojos y tratar de no vomitar.
- Bella, tienes que moverte, sal de aquí.
- Espera…- sin pensarlo, tomo una bocanada de aire y otro olor le llegó. El penetrante olor de la gasolina.
- Bella, por favor, te lo ruego… ¡Vete!
- Pero…- murmuro, hasta que entendió las cosas- No… ¡No!- grito, volteándose al sonido de su voz, pudo ver su rostro, surcado de sangre y aún atorado.- ¡No te puedo dejar, no te voy a dejar!
- Bella…- lágrimas salieron de esos ojos esmeraldas que tanto amaba- Estoy… atorado- revelo sus piernas, estaban atoradas entre la puerta y el volante, el volante había salido volando y estaba entre la puerta y el lugar donde se suponía debía de estar.
- No- dijo antes de que él siguiera, llegó con él y trato de mover su pierna, él grito y ella dejo de moverla- quítate el cinturón- ordeno, Edward, incapaz de replicar, y viendo que la batalla estaba perdida, se lo quito, ella trato de mover otra vez su pierna y él le ayudo, lloró de dolor y grito horriblemente, pero logró sacar su piernas y caer al lado de Bella, lo abrazó fuertemente, y hasta ese instante se dio cuenta de la gravedad del asunto.
Edward tenía una gran herida en la cabeza que no dejaba de sangrar.
- Edward, vamos- le urgió, caminaron hasta salir del coche volteado, estaban a unos cientos de metros lejos de la carretera.
Cuando dieron unos cuantos pasos, Edward se dejó caer de rodillas, Bella se arrodillo a su lado y lo jalo del brazo, caminaron un poco más y cuando ya no pudieron más, se dejaron caer. Cuando se volvieron a abrazar, el coche exploto.
Edward recostó a Bella y se puso encima de ella, mientras el coche explotaba. Bella grito y Edward le tapo los oídos. Pasaron 5 minutos y Edward destapo sus oídos, Bella se había quedado muy tranquila, lloraba en silencio.
- Bella… ¿Estás bien?- le pregunto, una punada en la cabeza lo hizo hacer una mueca de dolor, ahogo un gemido.
- Sí…- susurro ella- ¿Y tú?
- Lo estaré…- gimió, otra punzada le hizo llevar su mano a la cabeza y gimió.
- ¿Edward?
- ¡Ah!- grito él, se dejó caer de espaldas y se agarró la cabeza con fuerza.
- ¡Edward!- grito Bella, se puso de rodillas a su lado y le puso la cabeza en su regazo.- Edward…- las lágrimas caían más rápido de sus mejillas.
- Bella- dijo él con dificultad- Perdón…
- ¿Por qué?- pregunto con lágrimas en los ojos.
- porque rompí mi promesa…
- No, ¡shh!- lo calló- no te vas a morir, mi amor, vas a sobrevivir… vas a estar bien. Lo sé.
- No… Bella… Lo siento, ya es mi tiempo…- ella agachó la cabeza y lloró, a lo lejos se escuchó el sonido de las sirenas.- ¿Sabes? No me arrepiento de nada… el haberte conocido y hecho mi mujer fue lo mejor que pude hacer. Aceptar ese trabajo en Carper Black la mejor elección. Tú has sido mi vida, y no me arrepentiré de nada… Solo tal vez de haberte dejado hace siete años… debí de luchar por quedarme aquí.
- Calla- sollozo- No hables como si fueras a morir, la ayuda ya viene… Tú vas a vivir.
- ¿Recuerdas cuando te dije que no podría vivir sin ti?- siguió como si Bella no hubiera hablado- Tú si podrías hacerlo… Eres fuerte, muy fuerte… Lo podrás hacer…
- Te amo.- lloro con más intensidad.
- Yo también te amo- Bella se acercó a él y le dio un beso en los labios, con sabor a sal. Sabían que era el final… Pero le tenía que decir, tenía que intentar que no fuera el final. Por ellos.
- No te puedes ir… Estoy embarazada, Edward, vamos a tener un bebé… No puedes dejarlo sin su padre- declaró entre lágrimas.
Edward se le quedó viendo con tanto amor, dolor y sufrimiento…
- Bella…- se quedó sin palabras, tener un bebé fue lo que más anhelo un hijo de él y ella. Ahora que se hacía verdad… Él tenía que partir… Ironías de la vida.- Te amo… Y sé que cuidaras de nuestro hijo. Le hablaras de su padre como si estuviera con ustedes….- en ese momento lluvia empezó a caer, como una tormenta. Bella lo volvió a besar, lágrimas y sangre, lluvia y sollozos.
Cuando se separó de él, Edward le tomo su rostro en su mano y se lo acuno, Bella lloró más fuerte y cerró los ojos, disfrutando de esa última caricia.
- Nuestro hijo va a saber de su padre, que fue un gran hombre… Y que es el amor de mi vida… Siempre.
- Hasta luego, amor mío- musito él, cerró los ojos y suspiró, disfruto de los labios de ella por última vez…
La mano de Edward cayó lentamente de su rostro. Bella la sostuvo contra ella aún. Lágrimas fueron lo único que ella pudo hacer, agarró la cabeza de Edward entre sus brazos y se movió adelante y atrás, acunándolo. Llorando y sollozando. Era una imagen desastrosa, cualquiera que la viera, podía sentir el dolor que esa joven muchacha sentía e irradiaba.
Su día había iniciado de más normal. En los brazos de él, ella había despertado… Ahora, en brazos de ella, él estaba descansando.
Se sintió la más feliz al saber de su embarazo, ahora se sentía la más desdichada…
- Te amo, te amo, te amo- murmuraba cada tanto, cuando la ayuda llegó a ellos, ella se había desvanecido sobre él, protegiéndolo inconscientemente.
- ¿Por qué  te tuviste que ir, dejándonos a tu hijo y a mí solos? ¿Por qué la vida es tan cruel con nosotros y cuando nos volvió a dar toda la felicidad que pudimos desear, te arrebato de mi lado? ¿Por qué?- siguió llorando Bella.
- Siempre estaré contigo, Bella… Aunque no pueda en cuerpo lo hago en alma y mente… Sabes que estoy contigo en tu corazón… Tu amor por ti me mantiene vivo.
- Pero no estás a mi lado… No estás con tu hijo… Simplemente, tu recuerdo no basta. No puedo con esto… Te necesito.
- Bella- murmuro él.
- ¡Bella!- se oyó la voz de Jacob, ella se sentó rápidamente en la tumba y miro con ojos abnegados en lágrimas a Jake.- Bella- murmuro él cuando estuvo a su lado.
- ¿Por qué?- dijo la pregunta que le carcomía por dentro cada hora, cada día.
- Porque la vida lo decidió.- dijo las palabras que necesitaba oír.
- ¿Cómo lo soportas tú?
- Es difícil, no lo voy a negar. Pero mi hija me lleva adelante… Cuando Renesmee murió, sentí que yo también moría. Pero tenía una hija que cuidar, ella había perdido a su madre, no fui solo yo. Renesmee no hubiera querido que nuestra hija viera como su padre moría lentamente, Carlie ya había perdido un padre, ¿Por qué perder el otro?
- Tu hija te sacó adelante- concluyo ella.
- Sí. Así como tu hijo lo hará contigo. Bella, no pienses en el pasado. Piensa en el futuro… Con Anthony. Él te necesita… Solo tiene 3 meses de nacido… No se puede defender…
Bella se quedó callada, pensando en lo que Jake le dijo. Era cierto.
Su hijo solo tenía tres meses de nacido. Ella no podía dejarlo solo, como si nunca hubiera existido. Se debió de quedar con él, debió sobreponerse a su dolor. No tratar de vivir con él. Eso no le traería nada bueno, lo mejor sería olvidarlo y seguir con su vida, seguir en la vida de su bebe. Del hijo de Edward y ella. Se lo prometió, no podía olvidar su promesa… Era lo Edward hubiera querido.
- Quiero estar con él, pero me recuerda demasiado a Edward- se le quebró la voz.
- Es normal, Bella… El primer año duele infinitamente, pero tienes una razón para vivir. Sobreviviste todos los meses de embarazo, por él. Por tu hijo.
- Solo por mi Anthony seguí adelante, pero siempre me acordaba de Edward.
- Es normal- volvió a repetir él.- Lo amabas, era tu esposo… Pero es hora de dejarlo descansar.
Ella volvió a sollozar.
- ¿Sabes? Una vez Edward me dijo que si algo le llegara a pasar, te cuidara como una hija… Eso haré… Pero- añadió- También me pidió que te dijera que él te amaba mucho, que siempre estuviste en sus pensamientos y que nunca te dejes vencer. Tú eres muy fuerte y puedes lograr lo que te propongas… Proponte vivir por y para tu hijo… Y cuando llegué el momento de volver a amar, abrirás tu corazón de nuevo.
Ella simplemente asintió ante sus palabras. No estaba segura de volver a amar. Edward fue el primero en su vida y siempre lo sería. No lo podría olvidar nunca…
- Cuando una persona amada muere, si lo recuerdas en tu mente y en tu corazón, nunca dejara de existir. Siempre seguirá viva. Y estará contigo, porque estará viva por tu amor. Seguirá inmortal…- le dijo Jacob, logrando que las lágrimas volvieran a salir.
- Gracias, Jake.
- Para eso soy tu amigo… Y creó saber quién es tu antídoto perfecto para tus males- Detrás de Jacob salió su madre con su hijo, envuelto en varias cobijas, en brazos. Ella lloró y extendió los brazos. Su madre le entrego a su hijo.
- Ten, hija- Bella acomodo a Anthony en brazos y le beso su mejilla.
-Venga, señora Swan- Jacob llevo a su madre lejos de ellos, este era la primera vez que Anthony visitaba la tumba de su padre. Bella le hablaba siempre de Edward.
- Tony- susurró ella, él bebe abrió los ojos al escuchar la voz de su mamá y una risita infantil lleno el lugar, Bella sonrió y abrazo más a su hijo- Mira, amor… Estamos en la tumba de papá… Él fue un gran hombre, ¿Sabes? Lo amé con una gran intensidad, y fui correspondida.
Le contó la historia de ellos, el pequeño niño, una copia idéntica al padre, sonreí de vez en vez y se reía. Bella estaba feliz, porque Edward estaba con ellos, como él lo prometió.
- Siempre recordaremos a papá, mi amor- susurró- Él siempre estará contigo. Y conmigo. Papá- señalo la tumba- Estará presente, siempre nos cuidara. Será tu angelito de la guarda. Su amor por nosotros lo mantendrá vivo. Cuando tu papi supo de ti, lloró… Lloró de felicidad, de amor… La vida no pudo detenerlo con nosotros. Pero eso no significa que no esté CON nosotros.
El Edward de su imaginación estaba con ellos, abrazando a Bella y mirando a su hijo. Si alguien los pudiera ver, dirían que era una familia feliz. Completa…
- Tú estarás vivo, Edward- murmuro Bella, acunando a su hijo.- Seguirás con nosotros siempre. Serás inmortal….

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...