martes, 14 de junio de 2011

♥ CAP 18 - Moda en Beverly Hills ♥

CAPÍTULO 18
Moda en Beverly Hills

Nos quedamos mirándonos. En silencio, uno frente al otro con nuestras miradas desbordadas de ternura y amor. Simplemente estábamos ahí, disfrutando de la compañía.
Dulces besos y caricias eran el único contacto que prevalecía en esos momentos.
- ¿Crees que Renesmee se enoje conmigo?
Frunció el seño de manera que podía notar su confusión. La verdad, que de vez en cuando esto de ser un escudo traía problemas. ¿Cómo me entendería si no podía leer mi mente? No, cuando me ocupaba de expulsar el escudo. Pero ni modo de estar haciéndolo cada dos por tres.
- ¿Por qué lo haría? – inquirió con voz serena y baja, a diferencia de hace unas horas.
- Porque no la acompañé con las compras – confesé – se supone que una buena madre lo haría. Piénsalo; es su primer cumpleaños y yo no la apoyé.
Rodeó los ojos, mientras yo bajaba la cabeza avergonzada por mi mal trabajo materno.
Me encantaría que alguien se tomara el trabajo de escribir un libro o guía para ser padres. Apuesto a que me solucionaría muchos problemas, y no tan solo a mi sino al mundo entero. ¿Quién no lo compraría?
- No – respondió risueño – en realidad te invitó para tener una excusa para llevar a Christopher. Te habrás dado cuenta en cómo influyen Alice y las compras en ella. Además, sabe como detestas esas salidas.
De acuerdo, era verdad. Odiaba todo lo que implicara ropa de diseñador, Alice, tarjetas doradas, ropa, tarjetas de platino, ropa, cosméticos innecesarios o cualquier accesorio sobrante, ropa y más ropa cara.
No le veía la lógica de comprar tanta ropa, si ya tenía para rato con todo lo que había en el inmenso armario de nuestra casa.
Pero no, mi hermana se encaprichaba con que había que cambiar el guardarropa cada temporada. Y al parecer su definición de la palabra “temporada” incluía una cantidad diminuta de tiempo a comparación de las personas normales. A eso si le tenía pavor.
Sin embargo, compartir tiempo con tu hija no tenía nada de malo. En realidad, resultaba placentero.
Y yo me había negado a acompañarla en este momento que figuraría entre los mas importantes cumpleaños.
- ¿En cuanto tiempo crees que podríamos llegar a Beverly Hills? – le pregunté, aunque sonó mas como una demanda.
Soltó una carcajada.
Él sabía que yo le pediría aquello de todos modos.
- ¿Y, darnos una ducha primero sería lo mas conveniente? – Propuso con voz burlona – ya sabes que Emmett nos molestará por esto. Es mejor que nos ahorremos sus niñerías.
Era cierto, si no nos duchábamos, Emmett nos hacía sus patéticas bromas de doble sentido sobre el “olor” a… o el “ambiente se calentó de repente”, entre otras cosas embarazosas en relación a mi vida íntima. Me daban agallas el que no respetara nuestro trato después de la pulseada.
Edward dejó correr el agua, y con una sonrisa traviesa, me levantó del sillón y me guió hacia el baño.
Lo demás quedó atrapado entre las cuatro paredes de esa habitación.
Mi nana comenzó a sonar en mi celular, rogué que no fuera Emmett. Y mis plegarias fueron correspondidas, ya que quien estaba llamando era Alice.
- Ok, Bella. – me saludó de forma poco convencional – ahora que por fin se soltaron… - gruñí, y recibí un suspiro como respuesta – te dejé toda la ropa lista en la tercera puerta del armario. No podrás confundirte porque guardé la muda en una caja gris.
- Pero Alice…
- ya, ya – me silenció – sabía que querías venir, pero al mismo tiempo necesitabas un poco de tiempo con Edward. Últimamente ha estado muy nervioso y tenso, así que los dejé ir. Además era obvio que no te permitirías perderte de las compras, por lo que me tomé el tiempo de buscar que te pondrías para venir. No creo que se te apetezca preguntarle a Edward: ¿Cómo crees que se viste para ir a Beverly Hills? Lo vi, y como el no es un buen asesor de moda y tu tampoco… Ah, y escúchame otra cosa – dijo mientras me dirigía al inmenso armario – VAS A PONERTELO.
Abrí la caja y vi aquel conjunto tan juvenil y rockero.
¿Cómo podría, una mujer como yo, ponerse eso? ¿Acaso no me conocía?
- Alice, pero soy madre – protesté – no puedo andar por ahí como si fuera una soltera a la que le gusta llamar la atención.
Se escuchó un gruñido del otro lado de la línea..
- ¡Y yo soy tía! – Contraatacó – Aparte del hecho que, técnicamente soy demasiado mayor para la ropa que uso. Escúchame, Isabella. No me quedé a desperdiciar mi tiempo preparándolo todo, al puro vicio.
¿De que hablaba? Su demanda estaba totalmente fuera de lugar, ya que a ella no le consumía mucho tiempo el hacerse la asesora de moda. De seguro, escoger todo le habría tomado un par de minutos, nada más y nada menos.
Miré fijamente a la vestimenta, intentando en vano, encontrar un arreglo. Mi cuñada tenía todo tan fríamente calculado, que me imposibilitaba modificarlo.
Lo pensé bien, y como le debía demasiado por todo lo que me había ayudado en la última semana, decidí obedecerla.
- De acuerdo – me di por vencida. Y casi pude imaginarme la gran sonrisa que se formaba en su rostro – pero… ¿no podemos hacer algo con el jean? Creo que es muy… ajustado.
- Bla, bla, bla – protestó como niña pequeña – no tienes sangre como para que te corte la circulación, así que no digas nada respecto a eso. Aunque… si quieres podríamos negociar la falda negra… ya sabes, la del cinturón gris…
¿Esa falda? Digo… ¡¿ESA FALDA?!
¡Ni hablar! Nunca en mi eternidad, ni por que me venga la crisis de la edad, voy a ponerme aquella estúpida falda negra. O más bien, MINIfalda.
Absurdamente vulgar para mí gusto. En mi vida había visto a una madre usar algo parecido, al menos no a las normales.
Un insulto para el pudor de una madre de familia. ¡Abominación a la dignidad de todas las madres del mundo! Repito, al menos para las normales.
- Déjalo así, hermana. – suspiré.
Escuché su gritito de victoria – ¡Nos vemos luego Belly! - Se despidió con su vocecita cantarina, e irritante en algunos casos.
Resignada, me vestí con la muda elegida por Alice. Con miedo, salí al encuentro de Edward, quien se hallaba semidesnudo en nuestra recámara, cubierto solamente con la toalla atada a su cintura.
Cerré los ojos e intenté controlarme.
Lo sentí al acercarse, por la corriente de viento que ocasionaba al correr a mi lado en velocidad vampírica.
Me abrazó y me besó tiernamente sobre los labios.
- Y… ¿Qué te parece? – pedí su opinión, para intentar culpar de algo a su hermana.
Dio un paso hacia atrás con una ceja levantada, observándome detenidamente.
Intenté descifrar en vano, el chispazo que se había hecho presente en sus ojos. Sus iris se volvían de un dorado brillante a uno espeso y sólido.
Tomó mi mano derecha, para hacerme girar despacio y obtener una vista de todos los ángulos posibles. Me sentí algo avergonzada, y no debería. Bajó su mirada lentamente, desde mi cabeza hasta mis pies y frunció sus labios.
- Como siempre – alardeó con una sonrisa plagada de orgullo y satisfacción. Alice… - te vez preciosa y peligrosamente sensual.
Sensual…
- No seas tonto – le dije con un bufido.
Soltó una carcajada. Al fin y a cabo, a Edward le había agradado mi vestimenta. Eso lo hacía más agradable.
El jean oscuro, se ajustaba perfectamente a mis piernas, haciéndose más estrecho en los tobillos a los que cubrían unas botas cortas con tacón, de un lindo color gris. La camisa blanca remarcaba mis curvas superiores, con un fino cinto de cuero que resaltaba mi busto.
La joyería fue de mi elección. Escogí el guardapelo de plata con forma de rosa, donde Edward había colocado una foto de ambos y otra con nuestra hija. Había sido un regalo de aniversario, por su parte. Lo llevaba todos los días, hasta dos semanas atrás cuando me había regalado otro y pedido que guardara el primero para otra ocasión.
Mas tarde comprendí su petición, al ver el grabado del otro lado. Decía “Mi alma te pertenece. EAM & IMS”
Rodeó mi cintura con su brazo al momento de partir. Le pedí un segundo y tomé la campera corta de cuero negro, que Alice me había recomendado. Fue el último elemento que completaba el look rockero
- Iremos a Spago Beverly Hills – anunció, y la verdad no entendí, ya que no comíamos – Nessie tenía hambre. Y Alice dijo algo sobre un invitado… no me confesó nada más que eso.
De acuerdo, comprensible. Pero… ¿Spago?
¿Necesariamente debía ser uno de los restaurants mas caros de Beverly?
¿Por qué no uno común y corriente?
- ¿Porqué Spago? – Cuestioné la decisión de su hermana - ¿No podía ser otro?
- No la culpes – la defendió, sorpresivamente – fue Chris quien le dio la idea. Al parecer se conoce todos los restaurants de América.
Suspiré pesadamente. Otra vez tendríamos que comer tierra.
Subí al Vanquish y él condujo a su velocidad “normal”.
El viento, volaba mi suelto cabello. Y me di cuenta de cuánto me gustaba sentir la brisa golpear mi rostro, se sentía… increíble. Tal vez esto de la adrenalina y la súper velocidad sea cosa de vampiros.
Al llegar, sentí de inmediato los efluvios correspondientes y otros dos.
- ¿Mi madre y Phil?
Asintió con una sonrisa, mientras conducía al estacionamiento para dejar su preciado auto por si mismo. Me tomó posesivamente y entramos al local. Encantador y elegante, el restaurant desbordaba clase. Noté la mitad de las miradas presentes, clavadas en nosotros.
Traté de ignorarlas y seguí adelante. Reconocí de inmediato a mi familia, que nos esperaba ansiosa. Alice me observaba con su mirada victoriosa al haber conseguido lo que quería, cuando Chris llamó su atención para susurrarle algo ininteligible que la hizo reir.
- ¡Cariño, estas hermosa! – me felicitó Reneé – Los hemos echado de menos.
- ¡Mama, nosotros también! – correspondí su abrazo – ¿Cómo la han pasado?
- Estupendo, pero luego te contaré. Ahora debemos apresurarnos para ir a buscar el vestido de Renesmee. ¡Ya lo verás, es hermoso! – admitió.
Asentí y nos sentamos en la mesa. No me sorprendió que el mesero tuviera una sonrisa coqueta al tomar las órdenes. Esperé alguna reacción de Edward, sin embargo, solo me guiñó el ojo. Me enorgulleció el hecho, que tomara mis consejos e intentara soportar las adversidades.
Nada estuvo mal, mas allá de la comida con sabor a tierra.
Luego del encuentro, nos dirigimos a una linda tienda llamada “Enchanted” Se veían vestidos por doquier, de todo tipo, tamaño, color y forma. Desde el mas sencillo al mas ostentoso, del mas barato al mas caro, y con todo tipo de moños, encajes y lazos encima. Por un momento me asustó conocer el vestido elegido, por la posibilidad de que fuera inapropiado o demasiado cargado de tela.
El diseñador y el modisto salieron por la pasarela central para anunciar a mi hija, como toda una modelo famosa.
Bien Nessie… muéstrame lo que tienes, cielo.
Salió con una enorme sonrisa. Era pura actitud, una estrella en el escenario.
Me quedé atontada al verla, ¿Esa niña de ensueño era mi hija? La respuesta fue clara y rápida: un rotundo ¡SI! Aquel vestido lila, era digno de una princesa, la delantera era lisa y con bijouterie en la parte superior. La parte trasera lo hacía aún mas perfecto, con lazos cruzados como sostén y unas flores de seda por un costado. Pude imaginármela en su fiesta… sentía unas ganas tremendas de llorar y me temblaba el labio inferior.
Ella seguía posando y recibiendo silbidos, aplausos y halagos.
- ¿Te gusta mami? – preguntó inocentemente, esperando mi aprobación.
- Mas que eso, princesa. – le respondí de inmediato, recibiendo su alegría a cambio – ¡amo ese vestido! ¡Estás completamente hermosa! Eres la mas bonita y mejor princesa del mundo. ¿Qué tal si te buscamos una tiara?
Todos se levantaron para ir a la sección de accesorios. ¡Aquella tienda era completa!
Le pedí a Alice que me dejara escoger, al principio no estuvo muy feliz, pero la convencí con mi excusa de que ella había participado en la elección del vestido en mi lugar. Elegí tres sencillas y pequeñas, y dos medianas.
Me había encantado una que tenía lindas líneas curvas y un corazón en el centro. Estaba segura que le gustaría. Me pareció que el color plateado era la mejor combinación.
- ¡Esta me gusta, tía! – le dijo, entusiasmada a Alice. Cuando me fijé, era mi tiara predilecta, lo que me llenó de dicha. Me sentí plena y satisfecha al ver que le había colaborado en algo.
Ahora todo era perfecto.
Resultaba increíble ver que mi hija cumpliría un año. Un año de momentos compartidos, besos, caricias, abrazos, llantos, momentos alegres y tristes, las oportunidades de consolarla y sentirme una madre completa, todas las experiencias vividas en familia…
- ¿Lista para la fiesta, bonita?

VESTIDO DE NESSIE


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No tengo mucho que decir mas que gracias a todos ustedes por seguirme y gacias a todos los que se ofrecieron para participar en el concurso de nuestro aniversario. Si quieren información, todo está en la entrada anterior o haciendo click en el banner de arriba.
Espero que les guste este capítulo, en el proximo haré un POV Edward y la fiesta de cumpleaños de Nessie.
Y les tengo un aviso... la inspiración me ha visitado y me ha regalado muchas ideas, mas bien me ha dado las ideas finales de este fic. Ya todo est´s planeado, y quedan solo 12 capítulos. Tengo algunos adelantados, pedacitos de cualquier lado y la idea está planteada. Ahora solo queda ver si puedo publicar en menos de una semana. Se los quiere mucho, porfavor comenten!!

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